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| El ser libre de prejuicios nos hace más amigables y menos conflictivos |
Nos quejamos de esta sociedad tan discriminatoria, pero seguimos cometiendo los mismos errores, no somos conscientes que desde nuestro propio hogar enseñamos a nuestros hijos a prejuzgar, a criticar y a burlarse de sus compañeros en el colegio.
Por lo menos una vez en la vida nos hemos quejado que esta sociedad está llena de prejuicios ya sea de tipo religioso, político o social por enumerar algunos de los tantos motivos que tenemos para colocar absurdas barreras que lo único que hacen es destruir esta sociedad en vez de mejorarla o construirla.
Pero esta situación no terminará mientras en el interior de los hogares permitamos que se fomenten estos brotes por parte de hijos, padres, hermanos y familiares que a su vez es replicado según el rol que desempeñe cada integrante del hogar, ya sea en el trabajo la universidad, el colegio o simplemente con nuestros amigos y esto mismo sucede a nivel mundial; las guerras que se han producido a través de la historia tienen origen por alguna razón de tipo discriminatorio ya sean por motivos de raza, superioridad económica o por el contrario por un sentimiento de inferioridad que los lleva a reclamar por justicia.
lo más grave de todo esto es que esta discriminación pasó de un simple rechazo a un odio absurdo que raya con la locura pues en cada hogar desde el principio de los tiempos estamos pasando de generación en generación nuestros odios que en nada contribuye a la solución de conflictos.
Si cada familia hace de su hogar un lugar libre de prejuicios, críticas y discriminación entre sus mismos integrantes y lo reemplazáramos por comprensión, respeto y amor tendríamos algo bueno para brindarle a la sociedad, hemos llevado a cuestas los odios de nuestros antepasados haciéndolos parte de nuestras tradiciones, cuando las personas sin ninguna justificación, ni tan siquiera conocerse, ni haberse visto y se odian a muerte simplemente porque se les inculcó desde pequeños ese odio y resentimiento de otros que ya hace tiempo murieron y sin embargo sigue vigente el conflicto, alimentando sentimientos que solo conducen a la tragedia y al desastre.
No olvidemos además, que cualquiera de los integrantes de nuestra familia puede ser blanco de críticas o burlas y que esto no nos gustaría.
No olvidemos además, que cualquiera de los integrantes de nuestra familia puede ser blanco de críticas o burlas y que esto no nos gustaría.
Podemos ser la excepción a todo esto y hacer que nuestros hijos sean semillas de armonía donde quiera que vayan y sean libres de toda clase de divisiones. Esto se logra aceptándose entre si, sin importar nuestra fisonomía, forma de pensar o de ser, evitemos trasmitir, contaminar o hacerles participes a nuestros hijos de nuestros sentimientos o emociones negativas; Ellos no tienen que solucionar los asuntos que nosotros en su momento no supimos manejar.
Recordemos que nuestro hogar es el refugio y el tesoro más valioso donde habitan con nosotros las personas que más amamos así que llenémoslo de sentimientos constructivos y positivos hacía si mismos y hacía los demás.

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