martes, 14 de octubre de 2014

Reglas básicas de convivencia

Algo fundamental para que exista armonía en cualquier lugar es el respeto en todos los aspectos de nuestra vida. Así que para respetar a los demás tenemos que empezar por nosotros mismos; cuando estamos en el el colegio, universidad , trabajo o en cualquier otro lugar; nos debemos comportar con los demás como queremos que se comporten con nosotros, ya que el respeto se gana y no se exige.
En el hogar sucede lo mismo, no hay ninguna excepción para faltar a este deber, pues en el momento que se le falte el respeto a algún integrante con quien convivimos simplemente cambiará, por más padres, madres o hijos que seamos; si una situación en el hogar llegara a un momento en el que se puede ofender a un familiar o compañero, sería mejor callar, buscar un lugar donde podamos estar tranquilos, solos para reflexionar y cuando superemos este momento buscar de nuevo a la persona, percatándonos que también esta  calmada y escuchar lo que nos tiene que decir, recordando que se está hablando para remediar el impase y no para volver a discutir
Lo mejor sería evitar cualquier tipo de conflicto, enfrentamiento o gritería dentro de nuestro hogar, recordemos que nuestro hogar es nuestro templo y un templo es sagrado, nada bueno sacamos de esto, por el contrario cuando ocurren estas riñas lo que va a ocasionar  es que se van a volver cada vez más intensas y más frecuentes.
Cualquier tema se puede hablar con calma desde que exista una buena comunicación dentro del respeto y consideración hacía los demás, nada sacamos exaltándonos porque seguramente lo que obtendremos es que vamos a herir sentimientos que tomarán mucho tiempo en cicatrizar.
Si somos padres con mayor razón, tenemos que darle ejemplo a nuestros hijos. Si existe algún inconveniente en la pareja, lo ideal es que hablen del tema en otro lugar donde no se enteren nuestros hijos. Pues  esto sería un gran error , ya que estaríamos involucrando a nuestros hijos en asuntos que no les conciernen y que obviamente parcializará la opinión de ellos, trayendo como consecuencia el rechazo hacía alguno de los dos, o en el peor de los casos el rechazo hacia ambos padres.

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